8/15/2015

Cristiano Ronaldo autor de El Quijote... Una lectura (escritura) distraida


El juego de desplazar los elementos de un destino decretado a un sujeto hacia otro sujeto como si le fueran propios, mientras se presta atención a los efectos de lectura que emergen al mudar de autor, es borgeano. Pierre Menard autor del Quijote es el ejemplo más contundente de ese gesto literario.


Es una revelación cotejar el Don Quijote de Menard con el de Cervantes. Éste, por ejemplo, escribió (Don Quijote, primera parte, noveno capítulo):


        ... la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir.


        Redactada en el siglo diecisiete, redactada por el “ingenio lego” Cervantes, esa enumeración es un mero elogio retórico de la historia. Menard, en cambio, escribe:


        ... la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir.


        La historia, madre de la verdad; la idea es asombrosa. Menard, contemporáneo de William James, no define la historia como una indagación de la realidad sino como su origen. La verdad histórica, para él, no es lo que sucedió; es lo que juzgamos que sucedió. Las cláusulas finales —ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir— son descaradamente pragmáticas.

      También es vívido el contraste de los estilos. El estilo arcaizante de Menard —extranjero al fin— adolece de alguna afectación. No así el del precursor, que maneja con desenfado el español corriente de su época.” (J.L. Borges, Pierre Menard autor del Quijote)


Las conjeturas que se convocan en la cabeza de los transeuntes para completar las silenciosas circunstancias que llevan a un hombre con la habilidad futbolística de un crack a ganarse el sustento ofreciendo en espectáculo sus jazzisticas improvisaciones con la pelota, son muy diferentes a las hipótesis que se concurren en esas mismas cabezas tras los porqué de la presencia de una estrella del fútbol mundial con un disfraz de mendigo.


El video que muestra a Ronaldo disfrazado  haciendo malabares con el balón en una plaza de Madrid a cambio de dinero imita el gesto borgeano del “Menard…”. Ensaya un similar desplazamiento, sólo que se trata de otra escritura. Otra lectura. Y lo más llamativo, quizás, sea que puede “leerse”, a diferencia del texto escrito, en una situación de distracción.

Cuenta Ricardo Piglia que no faltó el distraido que luego de leer el cuento de Borges creyese en la existencia de Pierre Menard como escritor no ficcional y lo quisiera fichar como autor en alguna biblioteca. Quizás no falte también quien quiera fichar en la primera de algún club a algún mendigo por si acaso se trate de Ronaldo. Me refiero a Cristiano Ronaldo… el autor del Quijote.




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