4/25/2015

Mi timeline y los medios monádicos

Grafo de contactos en Facebook obtenido con la aplicación Yasiv.com/facebook

Misceláneo 
Abro Facebook y configuro mi página de inicio según la opción “Recientes” para que me muestre las publicaciones de mis contactos sin ningún otro criterio maquínico de selección que el del orden cronológico inverso (lo último que se publicó aparece en el tope). Me fijo en los 5 primeros post, esto es lo que veo:
  1. Un anuncio sobre el lanzamiento de una editorial de libros digitales 
  2. Una publicación que indica que uno de mis contactos cumple años y que 52 personas ya lo saludaron. 
  3. Una foto en la que etiquetaron a un amigo festejando el cumpleaños de no sé quien. 
  4. Un enlace compartido sobre uno de los candidatos de las próximas elecciones (a 3 personas que no conozco les gusta esto).
  5. Una noticia del diario Crónica, compartida por un estudiante de periodismo, sobre una joven endemoniada en San Juan.


Mi facebook es misceláneo... como el tuyo. Lo que vemos, leemos, miramos, es producto de una compleja conjunción de interfaz, tiempo, topologías de red, acción humana y algorítmica. Tan lejos ha quedado aquella certeza con la que el abuelo respondía a la pregunta ¿que pasó hoy (en la ciudad, la provincia, el país o el mundo)? tomando el diario del día mientras sus ecos noticiosos rebotaban en la radio y/o la TV. Tales medios coincidían en la presuposición de que habitamos un mundo objetivo (aunque sujeto a interpretaciones) y común (que nos precede).
 
¿Qué pasó en Facebook hoy? no parece tener el mismo sabor. Definitivamente no.

Facebook nos habla de los clústeres de los que participamos. En Facebook no hay portada, no hay un espacio informativo objetivo (el mismo para todos). La página de inicio es nuestra puerta de entrada a las actualizaciones del sistema. Pero las actualizaciones del sistema no se dicen en un sentido general. Las actualizaciones son las actualizaciones de nuestros contactos. 

¿Línea? de tiempo
En un sentido genérico, el del libro es un relato lineal. Se parece a recorrer un camino en el que cualquier evasión de la recta es un gesto en muchos casos enriquecedor pero siempre fuera de programa.  

El del periódico (que leía el abuelo) es un formato que se relaciona a la vez que rompe con la macro linealidad y sucesión temporal del libro. Presenta relatos de menor extensión sobre acontecimientos que ocurren más o menos simultáneamente. Su presentación, aunque no hace gala de la coherencia de su antecesor está claro que no es caótica, las distintas secciones salvan al diario de parecerse a la miscelánea original de Schoot. Es menos un camino lineal que un mosaico.



El timeline de Facebook tampoco es una línea. 
Se trata de relatos que, independientemente de cual sea su contenido, tienen el signo de una biografía. El mensajero es importante, todo lo que se dice, comparte y comenta está atravesado por el nombre propio. Se sitúan en el doble juego de apropiación interpretativa de lo público y la apertura a la interpretación pública de lo “íntimo”. Nos hemos convertido en gatekeepers de nuestra vida en las pantallas.
Lo que hacemos cuando leemos nuestra página de inicio carece de la continuidad extendida constitutiva de la linealidad, en Facebook nos la pasamos “dando saltos”. Al igual que en el periódico las publicaciones en las líneas de tiempo de nuestras redes rompen con la linealidad por vía de la aceleración. El horizonte temporal sobre el cual se construye el criterio de simultaneidad se ha intensificado. El timeline le pisa los talones al presente. Ya no es información del día, ahora se trata del tiempo real. 

No menos que aquella enciclopedia china citada por Borges, estas “líneas” de tiempo también nos descolocan al ofrecer en una única secuencia disparidades de lo más remotas. Sin otra regla sintáctica que la de la vecindad temporal, sin necesidad siquiera de una aclaración. Lo que llamamos línea de tiempo es una serie de heterogéneos, teselas informativas discontinuas que nos hablan del mundo de un modo distinto al que lo hacían (¿hacen?) los medios masivos. 

Sin puerta ni ventana
 
Con Facebook ya no estamos frente a la presencia de una “ventana abierta al mundo” como versaba la frase de Alberti que, desde la pintura a la TV pasando por la fotografía, el cine y los medios impresos, ofició de metáfora madre para comprender la frontalidad emisora de los medios predigitales.

Las plataformas de redes sociales son menos representacionales que emergentes/enactivas, menos atomizadas que singulares (monádicas), menos cartesianas que leibnizianas... trataré de explicarme.

Gottfried Wilhelm Leibniz, el primer gran filósofo alemán, inventó el concepto de mónada para hacer referencia a un tipo de sustancia simple que mantenía una relación particular con el mundo. Según Leibniz, no existe un espacio llamado mundo que preceda a los seres que lo habitan. El mundo es para la mónada y la mónada es para el mundo.

Esta relación no se parece en absoluto a la que planteara su antecesor francés René Descartes, para quien los sujetos sí viviamos en un mundo objetivo compartido con el que manteníamos una relación por vía de la REPRESENTACIÓN (nada menos que la versión filosófica de lo que Alberti dijo de la pintura). La mónada, por el contrario, es “sin puerta ni ventana” como un espacio cerrado sobre si mismo (pero sin ser solipsista) en el que el mundo despliega su espectáculo. 

Para ser más precisos hay que decir que la mónada no accede al mundo en un sentido general sino al mundo en un sentido singular. Es decir, accede a la región del mundo que se corresponde con ella. La mónada es para el mundo y el mundo es para la mónada

Como en un nudo gordiano es imposible discernir cuál es el inicio de esta relación. Es el mismo nudo gordiano al que nos enfrentamos cuando queremos dar con el polo emisor y el  polo receptor en las redes de muchos a muchos. Un intento tan absurdo como el querer dar un aplauso con una sola mano.
Escher, "Galería de grabados"

Del mismo modo en “Galería de grabados” de Escher tampoco podemos establecer donde termina el cuadro y empieza el mundo y viceversa (y sin embargo lo que vemos no tiene nada de encierro).

El individuo del grabado bien podría ser cualquiera de nosotros revisando su “timeline”.
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