3/28/2015

NO ME COMPRENDES! (sobre la domesticación de los algoritmos)


Algoritmos y humanidad


Why We Need to Tame Our Algorithms Like Dogs es un artículo de Dan Saffer para Wired en el que propone la necesidad de acelerar el proceso de co-evolución entre los usuarios y los agentes algorítmicos. El objetivo de fondo de su propuesta es que estos, al igual que ha ocurrido con los perros, se vuelvan "más humanos". En otras palabras, domesticarlos a los fines de aceitar una supuesta pacífica convivencia.

Aunque no puedo dejar de reconocer que es provocadora y estimulante hay algunos aspectos de la propuesta que no me parecen muy acertadas. Por ejemplo, cuando se pondera sobre todo la intención normativa de ajustar los algoritmos a cierta idea de humanidad.

Si tenés alguna interacción con el mundo digital (y quién no?) estás entrando en contacto con un algoritmo. Tenemos que asegurarnos de que estos sistemas codificados entiendan nuestras necesidades e intenciones con el fin de que creen productos que parezcan humanos.


  • De cual humanidad se trata esa que los algoritmos deben imitar en sus "productos?" 
Acaso no es la idea de humanidad un constructo tanto como los algoritmos? Sin dudas ese constructo (humanidad) ha jugado históricamente un doble juego de definiciones (de ida y vuelta) con metáforas proveniente de la técnica, siendo nuestra relación con estos "alienígenas digitales" un momento más de ese proceso. 

Quién negaría hoy que la mecánica detrás de la revolución industrial, la relojería y los autómatas (que proliferaron como nunca antes en la Ilustración) han operado una profunda influencia en los discursos y prácticas en torno a lo humano que tienen en Descartes a unos de sus más ilustres fundadores. 



  • Por qué aproximarnos a los algoritmos queriendo reducirlos a lo que, creemos, deben ser en función de (lo que creemos es) nuestra propia identidad. 
No estoy diciendo que planificar y ser reflexivos sobre el comportamiento de los algoritmos sea inútil o poco deseable, al contrario creo que es una tarea necesaria. Lo que digo es que dicha reflexión y rediseño no debería reducirse ni agotarse en el mero intento instrumental de domesticarlos, sino que debe estar dispuesta a una apertura exploratoria que sondee, discuta y rediseñe los límites de nuestras metáforas de autocomprensión.


  • No existimos en un mundo por encima de las máquinas...

... sino, como ya lo aprendimos con McLuhan, Simondon y Latour (entre otros, ), CON ellas al punto de que la emergencia enactiva de nuestro mundo es cada vez más producto de una fenomenología tecnológica (Lash, 2005). Los algoritmos, los programas, son un “otro” y como cualquier relación con un otro, esta también implica un grado de indeterminación. 


No me comprendes!

Pero hay algo que me llamó poderosamente la atención en el artículo, y tiene que ver menos con la demanda en sí que se le hace a los algoritmos y más con la esclarecedora sinceridad con la que se la formula::
Estos extraterrestres codificados, estos fantasmas en las máquinas, se están convirtiendo incluso incomprensible para sus creadores. Con los algoritmos supervisando y teniendo control de nuestros sistemas, tenemos que asegurarnos de que, al igual que con los perros, seamos comprensibles para ellos. Si es así, tal vez en el futuro vamos a pensar en ellos como mejor amigo del hombre. 

En el film HER encontramos una relación social (amorosa) entre un humano (Theodore) quien siente que han respondido a esta demanda de una manera aosmbrosa: nadie lo comprende ni lo ha comprendido jamás mejor que su sistema operativo (Samantha). 


Aquello que parece una anomalía planteado en el terreno distópico del film retorna en este artículo como consecuencia no deseada de la postura instrumental hacia los objetos técnicos. Lo que le estamos pidiendo es... que nos comprendan! 

Sí, que nos comprendan. Porque si no lo hacen es nuestro mundo vivido (o parte de él) el que se nos torna incomprensible. Y es que hoy resulta mucho más factible lograr vivir sin un perro que sin algoritmos.

No obstante también es necesario proponer la versión inversa de la demanda: que nosotros los comprendamos a ellos. Al menos comprender porqué no nos comprenden y porqué (si fuera el caso) no los comprendemos.



La Alfabetización procedural, es lo que necesitamos para mejorar el diálogo y ser reflexivos a un nivel metacomunicativo sobre el modo de relacionarnos con los algoritmos.

En eso estuvimos embarcados en el 2014 con Scratch como nuestra nave insignia y lo seguiremos estando en el 2015 bajo la inspiración conceptual/práctica de Seymour Papert, Mitchel Resnick y Ian Bogost... entre otros. 



Me dices loco, 
porque me rio 
cuando debiera tal vez llorar. 
Me dices loco, 
porque he llorado 
cuando era todo felicidad. 


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