2/04/2012

¿Puede un trabajo práctico pasar un test de Turing?

Desde que Joseph Weizenbaum allá por 1966 creó a Eliza, el primer charlarobot, sus clones no han cesado de aparecer llevando sus complejidades interactivas a niveles insospechados por aquel entonces.

Existe una percepción más o menos extendida, y relativamente cierta, de que la creación de engendros de este tipo es un terreno cuya incursión está vedada para cualquier usuario no experto. Se asume que podríamos incursionar en esos experimentos tan solo con la guía de algún programador. Sin embargo actualmente hay ciertas tendencias que señalan lo contrario.

Por un lado, a causa de la actual ecología en la que los medios se han vuelto programables (Manovich, 2006), ergo, todos nos estamos convirtiendo en programadores (en un sentido amplio del término). Y quien crea que no se está convirtiendo en uno muy malo. No estoy diciendo de que estemos viviendo en "codigolandia" y que c++ se nuestra lengua madre. Me refiero más bien al hecho de que experienciamos el mundo cada vez más en conexión con nuestras interfaces digitales. Estoy diciendo que éstas sino no son opensource se ofrecen a la personalización de parte del usuario (cuando no ambas cosas) y eso ya es intervenirlas, progamarlas.

Por otra parte, estamos asistiendo a una proliferación de aplicaciones que abren el juego de la construcción de paquetes coordinados de instrucciones a quienes no conocen ni una jota de código, entre los que podemos contar a los agregadores, las alertas, Ifttt o el incunable Scratch, pasando por Botize. Este último es uno de los protagonistas de lo que les voy a contar.


Del monográfico en papel al TwitterBot como género literario interactivo

Durante la primera mitad del 2011 realizamos una actividad con alumnos de comunicación que consistió en crear un TwitterBot (un bot que funciona en el entorno de Twitter) utilizando como materia prima textual uno de los libros trabajados durante ese año, me refirero a Los bárbaros. Ensayo sobre la mutación de Alessandro Baricco

Las  investigaciones de JanetMurray en torno a los charlarobot fueron de gran inspiración a la hora de pensar esta actividad. La imaginamos como un rediseño del formato de los trabajos prácticos universitarios tradicionales. Estos generalmenre alientan  la reflexión distanciada de un individuo en solitario que finalmente será plasmada en papel.

La confección de un chatbot en cambio posiciona a quien lo realiza en una  actitud reflexiva pero no distanciada sino inmersiva. Ya no se trata de reproducir como autómatas los contenidos de un texto frente a un docente, se trata de crear un autómata que se exprese de manera verosímil en el entorno de Twitter. Se trata de encarar un diseño centrado en el usuario por que finalmente serán él quien decida si el contenido y el tipo de interacción propuesta por el bot genera una experiencia interesante o no.
  

Muchas cabezas alimentando al Bot

La propuesta apuntó a generar de manera colectiva un experimento transmediático (Jenkins, 2008) de Baricco creando algo así como un fanfiction académico que hiciera las veces de un punto más en la trayectoria. Se trató del usuario en Twitter @AleBaricco, un charlarrobot que funciona a partir de la aplicación antes mencionada, la que nos permite programar actualizaciones de estado y respuestas en cualquier cuenta de Twitter.

La actividad se llamó “Dale letra a Baricco” y consistió en alimentar al bot que pone en funcionamiento a @AleBaricco a partir del diseño colectivo. Cada grupo de alumnos debió confeccionar  tres tweets de tres clases diferentes, a saber:

·         Citas: se trata de extraer citas del libro (los capítulos fueron distribuidos entre los grupos) adaptándolas a los 140 caracteres. Esto implicó un trabajo de síntesis y compresión de las ideas del autor de manera que las frases no excedieran el límite de caracteres impuestos por la plataforma de microblogging al tiempo que conserven la legibilidad de la cita.
·         Recursos: buscar recursos en la web relacionados con el texto y redactar mensajes en primera persona (ya que era “el propio” Baricco quien iba a twittearlos) que dirigieran a esos recursos.
·         Respuestas: Botize da la opción de generar mensajes en respuesta a las menciones que reciba nuestro usuario, siempre que se le especifique alguna palabra asociada a dicha mención. Así cada grupo debió puntualizar a qué palabra asociada @AleBaricco respondería y de qué manera. En la ilustración de abajo vemos una de las respuestas posibles a una mención asociada a la palabra saber.

El experimento sigue funcionando en la web y últimamente ha mostrado  algunas repercusiones inesperadas y más que interesantes que son las que en verdad me interesa reflejar. Entre las que más llamaron mi atención se encuentra los saludos recibidos por el bot en el aniversario del natalicio del autor Alesandro Baricco. Lamentablemente no hice un backup en su momento y no las he podido recuperar para este post.

Pero aún hay dos repercusiones más de las que sí hay registro. La primera tiene que ver con el siguiente tweet:

La última viene de la mano de una conversación entre el bot y uno de sus seguidores (hubo varias pero elegí esta por su extensión, contenido y por ser una de las más recientes):



Varias preguntas me surgen de estos ejemplos:

  1. ¿Puedo ser la confección de este twitterbot un ejercicio complejo de escritura que combine la no linealidad de una base de datos con la micro linealidad de un twett y la pragmática de un intercambio verbal?
  2. ¿Puede ser un twitterbot algo así como una extraña mixtura entre lo que conocemos como bibliografía complementaria de un programa de asignatura y un sparring intelectual con el cual entrenarse en el pensamiento en torno a un problema? 
  3. ¿Puede un trabajo práctico pasar un test de Turing?

Por ahora no tengo respuestas solo sé que “machito dijo la partera” y Eliza parió a otro de sus hijos: @AleBaricco. Y a Weizenbaum se le llenó el ciberespacio de nietos.

…seguro vendrán más y más complejos ;) 




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