10/25/2008

Deseo

"Si intento plantear el problema del deseo como una formación colectiva es para poner en evidencia que el deseo no es forzosamente un asunto secreto o vergonzoso, como pretenden la psicología y la moral dominantes. El deseo atraviesa el campo social tanto en prácticas inmediatas como en proyectos más ambiciosos.
Para no confundir con definiciones complicadas, propondría denominar deseo a todas las formas de voluntad o ganas de vivir, de crear, de amar; a la voluntad o ganas de inventar otra sociedad, otra percepción del mundo, otros sistemas de valores. Para la modelización dominante -aquello que llamo "subjetividad capitalística"- esa concepción de deseo es totalmente utópica y anárquica. Este modo de pensamiento dominante reconoce que es correcto asumir que "la vida es muy difícil, que hay un serie de contradicciones y de dificultades", pero su axioma básico es que el deseo sólo puede estar radicalmente separado de la realidad y que es inevitable elegir entre un principio de placer/principio de deseo y un principio de realidad/principio de eficiencia en lo real.
La cuestión consiste en saber si no hay otra manera de ver y practicar las cosas, si no hay medios de fabricar otras realidades, otros referenciales, que no tengan esa posición castradora en relación con el deseo, que no atribuyan ese aura de vergüenza, ese clima de culpabilización que hace que el deseo sólo pueda insinuarse, infiltrarse secretamente, ser vivido en la clandestinidad, en la impotencia y en la represión"  
(Guattari
Félix - Suely Rolnik, Micropolítica.Cartografías del deseo, Tinta limón, 2005, pp. 318-319)
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