8/03/2008

Uno, dos... muchos!

"[...] yo sentía temor de los espejos, pero el temor mío era distinto. El
temor que yo tenía, y que no confié a nadie por mi fase tímida, mi
temor era que el espejo empezara a vivir de un modo distinto; por
ejemplo, que mi imagen en el espejo hiciera cosas que yo no hacía. Ese
es el temor que yo tenía" (J. L. Borges)

"El extrañamiento del actor frente al mecanismo cinematográfico es [...] de la misma índole que el que siente el hombre ante su aparición en el espejo. Pero es que ahora esa imagen del espejo puede despegarse de él, se ha hecho transportable" (Walter Benjamin)

Ahora bien, todo esto sigue la lógica del dos... hay un uno que teme que su cuasimodo se independice... Pero, ¿que pasaría si no hubiera un original, ni uno, si al principio siempre encontráramos un conglomerado?


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