11/13/2007

El verdadero lío está vivo

(Lo que sigue debajo es un fragmento del metálogo ¿Por qué las cosas tienen perfiles?, el cual forma parte del libro Pasos hacia una ecología de la mente de Gregory Bateson, Ed. Lohlé-Lumen, Bs. As, 1998, pp. 55-56)


Padre: Pensemos en un revoltijo real y concreto, de una sola pieza, para viajar, a ver si nos ayuda. ¿Recuerdas la escena del croquet en Alicia en el país de las maravillas?

Hija: Sí, ¿con flamencos?

P: Efectivamente. […] El asunto es que la persona que escribió Alicia estaba pensando en las mismas cosas que nosotros. Y se divertía con la pequeña Alicia imaginando un juego de croquet que sería un lío, un lío absoluto. Por eso dijo que tenían que usar flamencos como mazo porque los flamencos no querían doblar los cuellos, de manera que el jugador no sabía si su mazo daría en la bola o cómo le daría.

H: De todas maneras, la bola se movería por que era un erizo.

P: Exactamente de manera que todo resulta un revoltijo tal que nadie puede decir en absoluto qué va a pasar.

H: Y los aros andaban por todas partes, por que eran soldados.

P: Efectivamente. Todo se podía mover y nadie podía decir cómo se movería.

H: ¿Era necesario que todos estuvieran vivos para que el revoltijo fuera completo?

P: No… pudo haber hecho un revoltijo con… pero no, supongo que tienes razón. Es interesante. Sí, tenía que ser así. Aguarda un poco. Es curioso, pero tienes razón. Por que si hubiera hecho un revoltijo con las cosas de cualquier otra manera, los jugadores podrían haber aprendido a manejar los detalles liosos. Quiero decir, supongamos que la cancha de croquet estuviera llena de baches, o que las bolas hubieran tenido una forma extraña, o que las cabeza de los mazos solo se bamboleasen, en vez de estar vivas; entonces, a pesar de ello, la gente podría aprender y el juego hubiera sido solamente más difícil, no imposible. Pero cuando introduces cosas vivientes, se vuelve imposible. No se me hubiera ocurrido.

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