11/15/2007

"Deleuze, el cuerpo y la danza", reseña y deriva


Ayer estuvimos en una conferencia a cargo de Marie Bardet (filósofa, especialista en teoría de la danza, Universidad París 8) en la Facultad de Filosofía de Rosario. El título bajo el cual dicha conferencia fue presentada era "Deleuze, el cuerpo y la danza". Este post pretende una mínima reseña y la conexión con algunas ideas relacionadas pero un tanto ajenas al eje de la charla.

Lo que esta joven bailarina, filosofa y docente parisina propuso fue el comentario y puesta en discusión, en un marco bastante distendido, de algunas líneas que motivan su investigación.

El foco de atención de su pensamiento está puesto en algunos movimientos de danza surgidos en Estados Unidos a medidos del siglo XX, los cuales centran su actividad en la improvisación. Estos cuestionan la figura del bailarin como intérprete de una coreografía, y por ende de un espacio y una temporalidad, preconcebidas.

Esta modalidad en la danza, dentro de la cual mencionó a la argentina Fabiana Capriotti, pone el acento en la fusión entre composición y acción, percepción y movimiento. Presenta al público un proceso en el que se experimenta con el cuerpo como materia, inscripto en un contexto que no lo precede.

Mucho de lo que en este encuentro se dijo resuena con algunas de las preocupaciones que hace un tiempo andamos rumiando. Una de ellas es el corrimiento de la idea de obra (como entidad acabada idéntica a sí misma la cual remite a un autor cuya corporalidad generalmente se manifiesta como ausencia) hacia una idea de producción de contextos no predecibles cuya emergencia va de la mano de la implicancia e interacción (y por que no, de mezcla) de quienes los hacen (El libro Estetica de la emergencia de Reinaldo Laddaga es un referente para pensar estas cuestiones).

Para pensar esta producción de desde la inmanencia, desde lo procesal, Bardet proponía el concepto deleuziano de "agenciamiento" como conjunto no homogeneo cuya existencia está ligada al co-funcionamiento, a la conjunción de heterogeneidades.

La constitución de este tipo de actividades (experienciales-explorativas) en un otro ámbito que exceda a las artes como disciplinas específicas (la educación por ejemplo) es un compromiso que se nos hace cada vez más urgente asumir. La promoción de actividades que rayan lo lúdico al estilo del homo ludens de Huizinga, es hoy central.

Scott Lash, retomando esta idea de homo ludens ( con esto cerramos el post) para explicar algunas características de lo que él denomina como Sociedad de la información, dice algunas cosas que pueden resultarnos aclaradoras:

"El juego nos da lo empírico sin lo trascendental. Nos envuelve. Pero lo que se usa nos es un instrumento; no se lo utiliaz de una manera distanciada y calculada [...] El juego en tarña movimiento; el arte - como estética - quietud. La música es la más mouvementée de las artes junto con la danza. Cuanto más empíricamente temporal es la naturaleza de una actividad, más rítmica y lúdica es esta. Cuanto más ejecución requiere, más lúdica es" (Lash Scott, Crí­tica de la información , Bs. As., Amorrortu, 2005, pp. 271-272)


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