8/19/2006

sobre corporeidad y política

dejo un txt que escribí a principios del año pasado acerca de algunas investigaciones que giraban en torno al estatuto del cuerpo contemporáneo en relación a las nuevas prácticas subjetivantes de acuerdo a tentativas de plantear una decontrucción politizante de la facticidad militante que se oponga a este tardo capitalismo burgués, al decir de adorno.
Por otro lado esta intervención mía en el blog pretende ser la fundación de este espacio como topos del pensamiento que, al decir de blanchot, se desarrolla en el instersticio de la lectura y la escritura en "un repiqueo sensual aleatorio".
Sin más, los saludo atte.

Hace un tiempo constatábamos el establecimiento del canon cultural en referencia a la belleza corpórea fundándose en lo óseo. "Olvidémonos de esos kilos de más", decía un amigo en relación a la arquitectura contemporánea en su texto “Hacia una inconsistencia”. Por sustracción de carnes y curvas el minimalismo se introducía en la producción de nuestra facticidad y encontraba su fundamento en nuestro soporte estructural. Lo que denominamos esencialismo esquelético. Comprendíamos así que el imperativo de la delgadez -harto mencionado- no era un objetivo democrático (un proyecto global de acceso a la belleza) sino el develamiento de la pertenecia -o no- a una selecta minoría bienformada. Radiografías, traumatólogos, ortopedistas: rastreemos ahí nuestro imaginario sobre qué es lo bello. Saber médico oseológico o una estética clínica. La difícil posiblidad de transformar nuestra estructura sólida imponía restricciones absolutas a la fantasía de movilidad estética sobre la que se sustentó nuestra clase media. Un cuerpo dado no como condición sino como determinación. Con este prolegómeno quizá podamos entender dos patologías contemporáneas y complementarias: la anorexia y la bulimia. La primera, por afirmación radical de este esencialismo estructural, un fundamentalismo objetivado en la práctica constatativa de nuestra belleza verdadera. El anoréxico quiere llegar al fondo, sólo quiere ser huesos, pierde en su delirio la noción de subsistencia vital. Anoxeria-pscosis La segunda por la perturbación indecidible entre en la aceptación de un canon y la simultanea corroboración de la meta promesa como imposible de cumplirse (al toparse el objetivo con un determinante absoluto como mostramos antes) provocando en el bulímico la alternancia de la ingesta y el vómito. Bulimia-neurosis. La característica común de ambas patologías es su pertenencia a la generidad consumista. Cuál es el estatuto de la humanidad después del desfondamiento del Estado?. Ser es ser consumidor. Y el consumidor se define como una imagen dice Lewkowicz. Un signo que se presta no a mirar sino a ser mirado. Existimos si podemos ser mirados y somos mirados si consumimos. De esta manera nuestro cuerpo ingresa en la imagen Y si no podemos ser una imagen dispuesta a ser consumida nos convertimos en el consumo de nuestra imagen. Paradojas de la contemporaneidad: por qué si de una lógica estructural meta institucionalizada por el Estado Nación pasamos a un devenir no reglado Capital Soberano -donde cualquier solidez es arrasada por los flujos del capital- nos miramos en tanto esqueletos, nos aferramos a nuestra estructura ósea, lo practicamente inmodificable? Nostalgias de la solidez podríamos pensar o inercia de una obsolescencia actuando en su agonía. Estamos maduros finalmente para el cuerpo sin órganos deleuzeano o nuestro aferramiento óseo es uno de los lugares comunes en tanto seres naturales de los que nos habla Virno? O como plantear nuevamente la disyunción naturaleza y cultura.
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