8/16/2006

las persecuciones hacia los Cristianos

Causa de las persecuciones:

Uno de los puntos más importantes para comprender las causas de las persecuciones es que antes del cristianismo reinó en el imperio romano completa paz religiosa; que constituía un parte esencial de la política del pueblo romano: a los pueblos vencidos se les dejaba en completa libertad para venerar a sus dioses respectivos.
Es la naturaleza misma del cristianismo la que choca contra la idiosincrasia de los romanos, ya que por principio se rechazaba a los dioses y a todo culto ajeno al mismo y sostenían que eran la única religión verdadera. Eran exclusivistas al extremo y se dedicaban al más activo proselitismo. Estas actitudes molestaban cada vez más a las masas las que llegaron a considerar a los cristianos ateos, hombres necios que no adoraban a los dioses del estado, hombres sin conciencia, enemigos del género humano por considerarse que si no tenían el freno del culto a los dioses eran capaces de los peores crímenes. Escritores como Tácito consideraban al cristianismo como una “superstición funesta que se iba propagando en Roma, a donde confluye todo lo perverso y vergonzoso”.
Otra de las cusas podría ser la misma actitud de los judíos, ya que fueron los primeros en perseguir a los cristianos y los principales agitadores de la nueva religión. Los consideraban como suplantadores de la Ley de Moisés. A demás como en los primeros tiempos el cristianismo era considerado una secta proveniente del judaísmo, pusieron principal interés en diferenciarse de los mismos para no tener la misma suerte.
A demás desde el Estado romano eran considerados como un verdadero peligro para su propia integridad, especialmente en las últimas persecuciones que reinaba el temor de levantamientos cristianos que pusieran en riesgo la integridad del propio Imperio.

Bases jurídicas de las persecuciones

El estado romano era eminentemente jurídico y el gran problema era que nunca se habían enfrentado a una religión exclusivista como el cristianismo, por lo que no presentaban ninguna ley con la cual dar una base jurídica a las persecuciones. Con esto los mismos Emperadores debían crear un nuevo estado de derecho que les permitiese actuar. Una de las medidas que se tomaron fue el dictado de distintos edictos-ley, pero en un principio, durante los siglos I y I
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