8/15/2015

Cristiano Ronaldo autor de El Quijote... Una lectura (escritura) distraida


El juego de desplazar los elementos de un destino decretado a un sujeto hacia otro sujeto como si le fueran propios, mientras se presta atención a los efectos de lectura que emergen al mudar de autor, es borgeano. Pierre Menard autor del Quijote es el ejemplo más contundente de ese gesto literario.


Es una revelación cotejar el Don Quijote de Menard con el de Cervantes. Éste, por ejemplo, escribió (Don Quijote, primera parte, noveno capítulo):


        ... la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir.


        Redactada en el siglo diecisiete, redactada por el “ingenio lego” Cervantes, esa enumeración es un mero elogio retórico de la historia. Menard, en cambio, escribe:


        ... la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir.


        La historia, madre de la verdad; la idea es asombrosa. Menard, contemporáneo de William James, no define la historia como una indagación de la realidad sino como su origen. La verdad histórica, para él, no es lo que sucedió; es lo que juzgamos que sucedió. Las cláusulas finales —ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir— son descaradamente pragmáticas.

      También es vívido el contraste de los estilos. El estilo arcaizante de Menard —extranjero al fin— adolece de alguna afectación. No así el del precursor, que maneja con desenfado el español corriente de su época.” (J.L. Borges, Pierre Menard autor del Quijote)


Las conjeturas que se convocan en la cabeza de los transeuntes para completar las silenciosas circunstancias que llevan a un hombre con la habilidad futbolística de un crack a ganarse el sustento ofreciendo en espectáculo sus jazzisticas improvisaciones con la pelota, son muy diferentes a las hipótesis que se concurren en esas mismas cabezas tras los porqué de la presencia de una estrella del fútbol mundial con un disfraz de mendigo.


El video que muestra a Ronaldo disfrazado  haciendo malabares con el balón en una plaza de Madrid a cambio de dinero imita el gesto borgeano del “Menard…”. Ensaya un similar desplazamiento, sólo que se trata de otra escritura. Otra lectura. Y lo más llamativo, quizás, sea que puede “leerse”, a diferencia del texto escrito, en una situación de distracción.

Cuenta Ricardo Piglia que no faltó el distraido que luego de leer el cuento de Borges creyese en la existencia de Pierre Menard como escritor no ficcional y lo quisiera fichar como autor en alguna biblioteca. Quizás no falte también quien quiera fichar en la primera de algún club a algún mendigo por si acaso se trate de Ronaldo. Me refiero a Cristiano Ronaldo… el autor del Quijote.




7/05/2015

¿Burbujas de filtro? Hacia una fenomenología algorítmica - 3 de 3


En esta última parte del trabajo se presentan los resultados de un experimento empírico cuyos objetivos fueron múltiples. En primer lugar, se pone a prueba la afirmación de que estamos atrapados en burbujas de filtro. Para esto hemos acotado al buscador Google el universo de plataformas que, según la exposición de Pariser es más amplio, y sumadas conforman el perímetro informativo dentro del cual cada quien estaría encerrado.  Al mismo tiempo se indagó en la veracidad de la presentación del buscador alternativo DuckDuckGo como un “buscador estándar”.
  
Por otra parte se intentó examinar el grado de conocimiento que tienen los usuarios de la muestra sobre el funcionamiento de las cookies, opciones de configuración y búsqueda avanzada ofrecidas por Google, y en qué medida están dispuestos a intervenirlas.  


Detalles del experimento


El número de participantes de la muestra fue de 49 personas, todos ellos estudiantes avanzados de la Licenciatura en comunicación social de la Universidad Nacional de Rosario. El período en el que se realizó la actividad se extiende desde el 15/05/15 hasta el 28/05/15.


La misma consistió en lo siguiente:

  • Realizar una búsqueda usando las palabras Elecciones 2015 en los buscadores Google y DuckDuckGo (activando en este último la opción “Región: Argentina”). Constituyó un requisito indispensable que el término de búsqueda fuera exactamente el mismo y redactado de forma idéntica en cada buscador por cada uno de los participantes. Se sugirió realizar el ejercicio desde el ordenador que utilizaban habitualmente.
  • Cada participante debió atender a los 10 primeros resultados  en ambos buscadores (exceptuando los anuncios, la información ofrecida a la derecha de los resultados y las sugerencias que suelen estar intercaladas al estilo “en las noticias”).
  • Luego de un detenido examen de cada uno de los recursos web ofrecidos como resultado en cada buscador se completó el siguiente formulario: https://goo.gl/VgexsV


Operacionalizando un concepto



Según Franco Moretti, la operacionalización es el proceso por el cual los conceptos se transforman en una serie de operaciones las cuales habilitan la mensura de un conjunto de objetos. Operacionalizar significa construir un puente entre los conceptos y la medición, y entre esta y el mundo (Moretti, 2014).

En este caso los conceptos que debimos operacionalizar fueron los de “burbuja de filtro” y “buscador genérico”. Para esto imaginamos cómo quedarían representadas ambas ideas al expresarlas en un grafo de red donde:

  • Cada usuario participante de la muestra sea un nodo
  • Cada uno de los resultados obtenidos en la búsqueda sean un nodo
  • Cada nodo “usuario” aparezca conectado a sus nodos “resultados”
De esta manera, en el caso de que algún participante de la muestra estuviera encerrado en una burbuja de filtro por parte de alguno de los buscadores, esto es, que los 10 resultados ofrecidos por el buscador fueran exclusivos de su búsqueda y no apareciera en la de ningún otro participante, entonces estaríamos ante una topología de red de tipo “estrella”. Es decir al centro de la red se ubicaría el nodo usuario y en conexión con ese usuario, y sólo con ese,  los recursos web que obtuvo como resultado de su búsqueda.
Fig. 1: “Topología de un usuario burbujeado

Si alguno de los usuarios que participaron de la actividad quedara representado en un grafo de topología idéntica al que muestra la Figura 1 (los nodos de color azul representan a usuarios y los de color amarillo a los recursos web ofrecidos en las búsquedas), diremos que ese usuario fue burbujeado por el buscador.

En el polo opuesto a la idea de burbuja se encuentra la de un buscador genérico (ante búsquedas idénticas resultados idénticos). Desde un enfoque redológico la comprobaciòn de dicha situación implicaría una topología en la que solo 10 recursos, y tan solo esos diez, estarían conectados con todos los participantes de la muestra.  



Figura 2: “Topología de los resultados en un buscador genérico”

En una situación como la ilustrada en la Figura 2 el grado de aislamiento informativo es nulo,  ya que no existe recurso web alguno que haya sido exclusivo de una sola búsqueda. Por el contrario, dicha topología indica que los mismos recursos estuvieron presentes en todas las búsquedas.

Se reforzará la operacionalización de ambos conceptos a partir dos acciones simultáneas. En primer lugar, se realizará una serie de gráficos de barra que permitan visualizar las frecuencias de los diferentes recursos. Finalmente se hará foco en el tipo y número de   fuentes utilizadas por cada buscador.


Grafos de relación usuarios/resultados y distribución de las Url’s según buscador


Los gráficos de red que se muestran más abajo fueron obtenidos a partir de la siguiente operación:

  • Cada uno de los links referenciados como resultados de una búsqueda fueron organizados en una planilla de cálculo en Google Drive junto al usuario que realizó la búsqueda.
  • El ordenamiento de estos datos respondió a la siguiente sintaxis: en una columna se desplegaron las 10 url’s de los recursos web correspondientes a la búsqueda de un usuario y en la columna adyacente el apellido del usuario repetido 10 veces.
  • Se realizó esta operación en dos oportunidades, una para cada buscador (Google y DuckDuckGo)

Posteriormente se utilizó la herramienta de visualización de datos dinámica Fusion Tables de Google y se seleccionó la plantilla de visualización de datos que permite confeccionar datos de red.


Figura 3: “Google: Relación usuarios-recursos”


Figura 4: “DuckDuckGo: Relación usuarios-recursos”


Los gráficos de barra de figura 5 y 6 fueron realizados atendiendo a la frecuencia de aparición de cada recurso web (url) en cada uno de los buscadores.

En estas visualizaciones se destacan también el número de url’s que componen el total de las búsquedas y la cantidad de enlaces exclusivos de una sola búsqueda. Esto último es relevante en tanto que señala el grado de aislamiento de los usuarios. Tomando en cuenta los extremos posibles la cantidad de enlaces exclusivos de una sola búsqueda (frecuencia = 1) podría oscilar entre 490 (49 participantes x 10 recursos c/u) en el caso de que el total de los usuarios esté completamente burbujeado y a cero en el caso de no presentar aislamiento (ver figura 7).

A fin de enriquecer la descripción de la distribución de las urls en los gráficos de barra se crearon cuatro categorías en función del grado de concentración que presentan. A su vez cada una de estas categorías está señalizada con un color diferente. A saber:

Figura 5: “Distribución según frecuencia de las Url’s en Google”



Figura 6: “Distribución según frecuencia de las Url’s en DuckDuckGo”


Google:
  • 7 url’s “hubs”
  • 4 url’s “satélite”
  • 12 url’s “isla”
  • 20 url’s “burbuja”

DuckDuckGo:
  • 10 url’s “hubs”
  • No presenta url’s “satélite”
  • 4 url’s “isla”
  • 12 url’s “burbuja”

A partir de la lectura de estas gráficas podemos afirmar que DuckDuckGo está más cerca de confirmarse como un buscador genérico que Google de mostrar ser un buscador que aísla informativamente a sus usuarios.

En el primer caso (figuras 4 y 6) encontramos una clara tendencia a concentrar los resultados de una misma búsqueda en un núcleo reducido recursos. Si bien hay presencia de algunas url’s del tipo “isla” y del tipo “burbuja” (no así del tipo “satélite”) no logran descentrar el paisaje informativo común representado por las 10 url’s “hubs”. Esto no representa el tipo ideal de un buscador genérico, pero está muy cerca.

En el caso de Google (figuras 3 y 5) encontramos un paisaje informativo más fragmentario que sin embargo está muy lejos de ser una suma de burbujas. Las 7 url’s del tipo “hubs” garantizan una cohesión informativa que, si bien es menos robusta que la de DuckDuckGo, sigue constituyendo un espacio informativo común. La irrevocable presencia de url’s del tipo “satélite”, “Isla” y “burbuja” descentran mas no burbujean el paisaje informativo, su topología.

A continuación veremos cuantos usuarios y en que medida han encontrado en sus resultados de búsqueda url’s del tipo “burbuja”.


Usuarios “burbujeados”


Figura 7: "Usuarios burbujeados en cada buscador"
El número de participantes burbujeados por Google fue de 13, mientras que en DDG descienden a 3. En este último encontramos al usuario más aislado con 7 url’s burbuja. En tanto el usuario más aislado en Google cuenta con 5 url’s burbuja.

Se destaca el hecho de que ante la pregunta en la que tenían que decidir cuál de los buscadores les ofreció, a su criterio, mejores resultados los participantes burbujeados refirieron al buscador en el que no padecieron aislamiento.

Los usuarios que presentaron algún grado de aislamiento no son los mismos en ambos buscadores. Es decir, quien encontró algún tipo de aislamiento informativo en su búsqueda con Google no padeció lo mismo en DuckDuckGo, y viceversa.


Sitios Raíz y fuentes compartidas


El análisis de las url’s presentes en los resultados de búsqueda es sin duda un buen índice. A partir de este pudimos evaluar la variedad de recursos ofrecidos por ambos buscadores: 44 en Google y 26 en DuckDuckGo (ver figuras 6 y 7).

Sin embargo, prestar atención tan solo a las direcciones absolutas (url en la que se aloja exclusivamente un recurso) nada nos dice acerca de la frecuencia con la que aparecen recursos originarios de una misma fuente (sitio web). Para medir tal recurrencia debemos atender ya no a las direcciones absolutas de los diferentes recursos sino a su procedencia, es decir, a su sitio raíz.

Por ejemplo, si la dirección absoluta de un recurso es http://www.lanacion.com.ar/elecciones-2015-t50499 entonces decimos que su fuente, su sitio raiz es http://www.lanacion.com.ar.

Los gráficos que siguen responden a la pregunta acerca del número y tipo de fuentes manejadas por ambos buscadores para elaborar sus resultados. Haciendo visible también cuántas y cuáles de estas fuentes tienen en común.  

Figura 8: “Frecuencia sitios raíz en Google”

Figura 9: “Frecuencia sitios raíz en DuckDuckGo”

Google presenta un total de 25 sitios raiz y DuckDuckGo con 19. Este último despliega una distribución equilibrada donde las primeras 10 fuentes se reparten, sin demasiada diferencia entre sí, más del 90% del total de las impresiones.

Google por su parte presenta una gran concentración en su fuente principal (www.lanacion.com.ar), la cual dobla en frecuencia (91 sobre 45) a la fuente que se sitúa en segunda posición (www.infobae.com).


Figura 10: “Diagrama de flujo: Fuentes compartidas por ambos buscadores”

Los sitios raiz compartidos (ver fig.10) por ambos buscadores son 10:

En la figura 10 vemos que los buscadores no han utilizado exactamente las mismas fuentes. Y a las fuentes compartidas no las han ponderado de igual manera. Aún tomando en cuenta el sitio de noticias  www.lanacion.com.ar al que ambos buscadores sitúan en el primer puesto del ranking de frecuencias, vemos que lo hacen de manera muy disímiles: se encuentra sobredestacado en el caso de Google y apenas destacado entre las diez fuentes principales en DuckDuckGo.


Opciones de búsqueda, cookies y configuración


Como comentamos más arriba, el experimento empírico no se agotó en la operacionalización de los conceptos de burbujas de filtro y buscador genérico, también se plantearon otras preguntas. Estas pretenden examinar la percepción que han tenido los participantes al contrastar ambos buscadores, como así también el grado de conocimiento que tienen sobre el funcionamiento de las cookies, opciones de configuración y búsqueda avanzada ofrecidas por Google y en qué medida están dispuestos a intervenirlas.

A continuación se presentan las preguntas seguidas de los gráficos a partir de las respuestas.



Figura 13

Figura 14



Figura 15

Figura 16


Observaciones finales


Luego de recorrer los resultados de este experimento vemos que la advertencia de Pariser sobre las burbujas de filtro no encuentra un asidero empírico contundente en base al cual sostenerse. Si bien el alcance del mismo es acotado dada la focalización (tomando solo en cuenta a sólo los buscadores y constituida por una sóla búsqueda) y puntualización (no extendida en el tiempo) de la muestra, así como  la homogeneidad de los participantes, es suficiente para desestimar la afirmación categórica del fenómeno de las burbujas de filtro.

No obstante sí se encontró respaldo empírico en base al cual afirmar que el buscador alternativo DuckDuckGo está muy cerca de constituirse en un buscador genérico. Es decir, en un buscador que ante búsquedas idénticas ofrece idénticos resultados (siempre que active el ítem de región geográfica).

Queda latente la necesidad de preguntarnos en torno a estos fenómenos en que medida la personalización implica aislamiento o si hay algún umbral por debajo del cual puede ser comprendida positivamente como variedad.

En el marco de una mejora de nuestra relación dialógica con los dispositivos digitales, hemos dicho ya que no es un error dejar la configuración por defecto de las plataformas y apps que usamos. El error está en desconocer la acción de los algoritmos y en cada caso la posibilidad de intervenirlos/configurarlos/reprogramarlos.

En esta dirección los resultados del experimento son contundentes. La gran mayoría de los participantes acusa un conocimiento de la existencia y/o el modo de operar de las cookies detrás de sus acciones así como las opciones avanzadas de su buscador (indispensable para intervenir el rumbo por defecto de una búsqueda). Sin embargo, son muy pocos los que están dispuestos a hacer efectiva esa modificación, por el contrario la actitud que prima es la de la no intervención. Parece ser que no es el desconocimiento sino la indiferencia la que nos aleja de la posibilidad de metacomunicarnos con los dispositivos.   

En conclusión: No hay burbujas, tal vez buscadores genéricos. ¿Si los usuarios estamos decididos a configurar o intervenir nuestros dispositivos? Parece que no. Preferimos dejar todo como está... al menos por ahora.


Bibliografía



Bogost, I. (2007). Persuasive Games. The expessive power of video games. Massachusetts: MIT Press.


Deleuze, G. (2008). Kant y el tiempo. Buenos Aires: Cactus.


Lash, S. (2005). Crítica de la información. Buenos Aires - Madrid: Amorrortu.


Lessig, L. (2009). El código 2.0. Madrid: Traficantes de Sueños.


Lewkowicz, I. (2004). Pensar sin Estado. La subjetividad en la era de la fluidez. Buenos Aires: Paidos.


Moretti, F. (2014). Operacionalizar. New Left Review , 115-132.


Pariser, E. (Dirección). (2011). Cuidado con las "burbujas de filtro" [Película].


Prensky, M. (2008). La programación será la base de la nueva alfabetización. Edutopía.


Resnick, M. (8 de Mayo de 2013). Aprender a programar, programar para aprender. (L. d. MIT, Ed.) Obtenido de http://www.eduteka.org/codetolearn.php


Rushkoff, D. (Dirección). (2012). Programar o ser programado [Película].


Sennet, R. (2012). Juntos. Rituales, placeres y política de cooperación. Barcelona: Anagrama.


Sloterdijk, P. (2012). En un espacio autooperativo curvado. En Has de cambiar tu vida. Valencia: Pre-Textos.

6/01/2015

¿Burbujas de filtro? Hacia una fenomenología algorítmica - 2 de 3

Viene de ¿Burbujas de filtro? Hacia una fenomenología algorítmica - 1 de 3



¿Burbujas de filtro?



Hace tiempo sabemos que Internet es cualquier cosa menos democrática. Lászlo Barabási y Duncan Watts formaron parte destacada de la tropa de científicos que nos despabiló con el descubrimiento de las leyes de distribución detrás de las conexiones constitutivas de la red. El 80/20 que gobernaba el reparto de links ocasionó el derrumbe de algunos discursos utópicos infundados, explicitando que la topología de la web, como la de todas las redes libres de escala, no estaba atravesada por el ideal democrático de igualdad.


Nos habían anoticiado también de la existencia de algunas regiones inexploradas por los buscadores. Zonas silvestres que formaban parte de la topología de la red pero a las que los no especialistas teníamos vedado el acceso. Web profunda le llamaban.


Pero poco sabíamos acerca del comportamiento de Internet desde su trama algorítmica. Al menos no existía una discusión que ligue este tema con preocupaciones menos exclusivas de un tecnicismo ingenieril y más próximas a las ciencias sociales. Gran parte de la puesta en cuestión a gran escala de los criterios maquínicos de curaduría informativa y sus posibles efectos se la debemos a Pariser. Tenemos a partir de allí un terreno de reflexión posible que es necesario cultivar y enriquecer.


La metáfora de la burbuja y la burbuja de la metáfora    



Las metáforas son indispensables. Abren horizontes de percepción/reflexión que significan una bocanada de aire fresco. Dando paso en muchas ocasiones a la creación de conceptos que nos permiten aprehender el mundo y habitarlo de múltiples maneras. Pero no son inocentes.


No existe algo así como el aleph conceptual. Todo lo que un concepto muestra es todo lo que muestra, pero no es “todo”.  Del mismo modo las metáforas, al tiempo que son productivas y hacen visibles diferentes situaciones, poco (más bien nada) dicen de aquello con lo que son incompatibles. Muestran lo que muestran pero no  ocultan lo que no muestran, simplemente no pueden mostrarlo. Como sabiamente supo decir Heinz Von Foerster, no vemos que no vemos.


La metáfora de la burbuja usada por Pariser, pone el acento en el encierro y la atomización. No es ningún halago decir que vivimos en burbujas de filtro, por el contrario el término invoca todas las objeciones del solipsismo. Como si el resultado de la personalización fuera la inmersión en una esfera informativa egocéntrica en la que tan solo circulan fragmentos que reflejan nuestra propia identidad algorítmicamente conjeturada.


La pérdida de un universo informativo común, la desconexión con los otros son los peligros sobre los cuales este término nos advierte. Dos personas buscando lo mismo en Google o visitando su página de inicio en Facebook obtendrán resultados diferentes, “ya no existe un Google estandar”. Desde la metáfora de la burbuja esta divergencia es entendida en clave negativa. Y se traduce en una especie de moral informativa: “vamos hacia una internet que nos va a mostrar lo que cree que queremos ver y no lo que tenemos que ver”. Pero… ¿quién decide lo que tenemos que ver?


¿Un buscador estandar?



Haciéndose eco de las afirmaciones de Pariser han emergido varias alternativas a los buscadores más usados que prometen no rastrear los datos del usuario ni utilizarlos con fines comerciales. Entre ellos destaca DuckDuckGo. Un buscador opensource apoyado en una comunidad de contribuyentes quienes participan activamente para mejorarlo. Entre las descripciones de la iniciativa se afirma como una de sus bondades que quienes utilicen DuckDuckGo tendrán entre manos un buscador estandar. Es decir, dos usuarios diferentes  haciendo la misma búsqueda obtendrán los mismos resultados.



La suposición de fondo, como señalamos al comienzo, es que que los algoritmos deben imitar la premisa de los medios masivos. Lo que se intenta recuperar por esta vía es la ficción instituida por mass media de un contexto informativo compartido. Es la idea de los medios como ventanas abiertas a un mundo que, aunque sujeto a interpretaciones, se pretende objetivo.


En relación a este punto cabe preguntar si no hay una operación de análisis fallida, o al menos discutible.  ¿Estamos sólo ante el derrumbe de una antigua ficción? ¿No se tratará también de la emergencia de mundos posibles rupturistas respecto del pasado pero cargados de positividad? La promesa de retorno siempre es tentadora, pero ¿si ocurre que nos encontramos ante la emergencia de otra(s?) ficciones? Y si el tipo subjetivo instituido por esta nueva ficción no es compatible con la idea estatal de un único centro configurante (informativo en este caso)? (Lewkowicz, 2004).


Quizás haya que prestar más atención al presente sin escandalizarnos y reconociendo la dureza de épocas anteriores. Atravesamos una transformación y como ante todo cambio  aquí también corremos el riesgo de examinarlo bajo el signo de la pérdida.


Alternativas



Sitios como Delicious o Twitter  (entre tantos otros) ofrecen experiencias de usuario personalizadas al tiempo que cuentan con espacios de encuentro genéricos donde se puede tener noticias de las acciones/publicaciones de los demás. Incluso el propio sistema informa de algunas tendencias generales.


En esta dirección Nuzzel representa también una potente y singular alternativa a destacar. Este sitio nos ofrece una curaduría informativa redológica en múltiples capas constituida por aquello que comparten mis contactos y lo que comparten los contactos de mis contactos. Incluso es permeable a la posibilidad de entrar en los universos informativos de cada usuario y ver que comparten sus contactos y los contactos de sus contactos.

Captura de pantalla de la interfaz de Nuzzel



El destino de las propuestas de estas alternativas es incierto, pero claramente constituyen potentes variables al modelo criticado por la metáfora de la burbuja. Celebro con énfasis el inicio de una discusión en torno a los algoritmos de filtro y el modo en que nos conjeturan. Pero no creo que el traslado literal de un criterio válido en una ecología mediática diferente a la actual sea una solución viable.


Quizás la democracia de internet no haya llegado aún, quizás nunca llegue si la esperamos como repetición de lo que conocimos. Lo único que sabemos del futuro es que será diferente al pasado y en ese caso la mejor alternativa es imaginar cómo queremos diseñarlo más bien que cómo repetirlo... no nos encerremos en una burbuja.



Fenomenología algorítmica



¿Qué muestran las plataformas digitales? ¿Qué dejan afuera? ¿Por qué lo hacen? ¿Con cuales criterios? Todas estas son preguntas que se inscriben en un registro diferente al del análisis de los medios centrado en el contenido y atravesado por el par mentira/verdad. Cuando Pariser afirma que no somos los usuarios quienes decidimos qué entra en el feed de noticias destacadas de Facebook o la página de resultados de una búsqueda, está dejando en claro que el problema no está directamente ligado al qué, cómo, ni al quien de lo que se dice. La veracidad o confiabilidad de los contenidos no corre a la par de este cuestionamiento.


No opera en dicho análisis el supuesto hermenéutico de que hay un significado oculto que  no se hace evidente y requiere por tanto ser descifrado. El modo en que se plantean estas preguntas dirigen la atención en otra dirección. Indagan acerca de cuáles son las condiciones de posibilidad que hacen que un entorno informativo dado aparezca.  Sitúa el problema del acceso a la información en un terreno fenomenológico, no  hermenéutico.


Para esclarecer este punto me permito abusar un poco del recurso de la cita. Según Deleuze:


Hay fenomenología a partir del momento en que el fenómeno ya no es definido como apariencia sino como aparición […] La aparición es lo que aparece en tanto que aparece


Y  continúa:


La fenomenología se plantea la pregunta: ¿qué es el hecho de aparecer? Es lo contrario de una disciplina de las apariencias. La apariencia es algo que remite a la esencia dentro de una relación de disyunción, dentro de una relación disyuntiva: o bien pertenece a la apariencia, o bien pertenece a la esencia. ¿A qué remite la aparición? La aparición es muy diferente, es algo que remite a las condiciones de lo que aparece. (Deleuze, 2008)


Claramente el planteo del problema de las burbujas de filtro se corresponde con la relación conjuntiva entre lo que aparece y las condiciones de posibilidad de lo que aparece. El hecho de que esa condición de posibilidad esté atravesada por una configuración tecnológica constituye un territorio fenomenológico singular. No estamos ya hablando de una fenomenología a secas sino de una fenomenología tecnológica (Lash, 2005), algorítmica, para ser más precisos.


En esta fenomenología lo que nos aparece, lo que experienciamos, está atravesado por la configuración algorítmica de los sistemas digitales en conexión con los cuales emerge para nosotros un mundo.


Hay que seguir la huella de Pariser, pero es necesario expandirla más allá del terreno del acceso a la información. La algoritmia no sólo ha reconfigurado la imagen del bibliotecario o del gatekeeper, se ha derramado también en los espacios de conversación, la cartografía, los juegos, el cuidado de la salud, las relaciones íntimas, y una larguísima lista de etcéteras. Ha impactado profundamente en las condiciones de posibilidad del aparecer del mundo.


Aunque sobran elementos para decretar la omnipresencia de los algoritmos en nuestras formas de vida, nos resta aún la tarea de construir un relación más activa con ellos. Necesitamos migrar hacia un terreno intermedio que nos permita entablar una conversación de constante redefinición de los horizontes y modalidades de mutua influencia. Necesitamos entablar una relación dialógica con los algoritmos.



En diálogo con los algoritmos



Todos tenemos una epistemología decía Bateson, y quien crea que no, tiene una muy mala. De la misma forma podemos decir que hoy todos tenemos una configuración de nuestras extensiones digitales y quien crea que no, tiene una muy mala.


No es un error dejar la configuración por defecto de las plataformas y apps que usamos, o no intervenir  el registro de las cookies en nuestro navegador. El error está en desconocer la acción de los algoritmos y, cada caso la posibilidad de intervenirlos/configurarlos/reprogramarlos.


Política y retórica



Hay aún quienes piensan que cuando ingresan una búsqueda en Google están viendo “lo que hay” en la web, y quienes suponen que lo que ven en sus páginas de inicio de Facebook es todo lo que publican sus contactos. Sin mencionar otras falsas conjeturas acerca del régimen de visibilidad y alcance de sus acciones por desconocer la arquitectura de las plataformas.


El código es la ‘operacionalidad’, la ‘funcionalidad’. ‘El código te permite hacer cosas’. Si el contenido es la parte frontal, el código es lo que sucede en la parte trasera [...] Las ‘tuercas y tornillos’ detrás de lo que hay en la pantalla (Lash, 2005)


Según Lawrence Lessig ésta operacionalidad del código constituye la política de la web (Lessig, 2001). Son las “tuercas y tornillos” en tanto configuración determinante de las posibilidades operativas de funcionamiento de un dispositivo digital. Por ejemplo, que sólo podamos valorar las publicaciones en Facebook positivamente (y no de forma negativa o en gradientes de cero a diez por mencionar una alternativa) es parte de su política, de su arquitectura.  


Que aquella valoración positiva se llame “me gusta” en lugar de, por ejemplo, “estoy de acuerdo” o “eres genial!” forma parte de la retórica la plataforma, ese mix de capa simbólica y programación, que Ian Bogost bautizó como retórica procedural  (Bogost, 2007).


Si usar es comunicar, configurar es metacomunicar



El reconocimiento de ambas dimensiones son el primer paso para repensar la relación con estos dispositivos.  Relación que debiera no ser estanca sino abierta a la redefinición constante, experimental. 

El experimento invita a la conversación dialógica, la discusión de final abierto con otros acerca de hipótesis, procedimientos y resultados (Sennet, 2012).
Es preciso enriquecer nuestro diálogo más allá del dualismo conspirativo de programar o ser programado (Rushkoff, 2010). Es ilusorio pensar en la posibilidad de arrancar de cuajo la indeterminación y la pasividad de nuestra relación con la técnica. Antes debiéramos asumir la responsabilidad de administrar esas pasividades (Sloterdijk, 2012). Asumir que somos parte de un lazo comunicativo con la algoritmia de nuestros aparatos y que nuestro experienciar el mundo está hoy más que nunca ligado a ese lazo.


Como todo proceso comunicativo este también ofrece la posibilidad de apertura y redefinición constante. No se trata tan solo de usar (comunicar) sino también y fundamentalmente de preguntarnos acerca del tipo de relación que queremos entablar. Es decir, se trata de meta-comunicarnos. Comunicarnos sobre la comunicación, sobre la relación que estamos construyendo con ellos.


Sin duda humanos y dispositivos tenemos que multiplicar y mejorar nuestras habilidades metacomunicativas. Éstas encuentran hoy en la programación programada que es la configuración y la intervención más radical que implica el hackeo, dos de las fronteras que configuran nuestros espacios de redefinición mutua. Hay mucho por delante para mejorar este diálogo.





Referencias:
Bogost, I. (2007). Persuasive Games. The expessive power of video games. Massachusetts: MIT Press.

Deleuze, G. (2008). Kant y el tiempo. Buenos Aires: Cactus.

Lash, S. (2005). Crítica de la información. Buenos Aires - Madrid: Amorrortu.

Lessig, L. (2009). El código 2.0. Madrid: Traficantes de Sueños.


Lewkowicz, I. (2004). Pensar sin Estado. La subjetividad en la era de la fluidez. Buenos Aires: Paidos.

Pariser, E. (Dirección). (2011). Cuidado con las "burbujas de filtro".

Resnick, M. (8 de Mayo de 2013). Aprender a programar, programar para aprender. (L. d. MIT, Ed.) Obtenido de http://www.eduteka.org/codetolearn.php

Rushkoff, D. (Dirección). (2012). Programar o ser programado.

Sennet, R. (2012). Juntos. Rituales, placeres y política de cooperación. Barcelona: Anagrama.


Sloterdijk, P. (2012). En un espacio autooperativo curvado. En Has de cambiar tu vida. Valencia: Pre-Textos.
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